Los ejércitos electorales del presidente.

Con la manifestación nacional del pasado 30 de mayo observamos el inicio de lo que ya se veía venir, un país dividido en dos grandes bloques, los que simpatizan con el presidente López Obrador y los que están en desacuerdo con su política de gobierno.

La marcha que si bien no representó del todo a la oposición, ha sido calificada y descalificada de muy distintas maneras, no obstante debe tomarse como un síntoma de la ríspida lucha política que veremos durante el proceso electoral 2021.

Pero ésta polarización que a muchos inquieta, no parece preocuparle al Presidente de la República, por el contrario, se ríe y pide sarcásticamente a los manifestantes que “se organicen bien” o “que se esperen al 2022″, palabras que denotan desafío e ironías no propias de un jefe de Estado, un Presidente debe promover la unidad y la pluralidad de ideas, respetar a quienes piensan distinto, ofrecer tolerancia y espacios de diálogo, máxime cuando estamos viviendo una situación nacional tan complicada.

El 2021 es año electoral en México, se elegirán 15 gubernaturas, 500 curules federales; 10 mil 63 diputados locales y 19 mil 368 funcionarios municipales, una elección muy amplia con un nivel de competencia democrática muy baja por la casi inexistencia de partidos políticos tradicionalmente fuertes: PRI y PAN, aunado a que varios de los partidos pequeños están cooptados por el propio gobierno, otros nacerán desde el gobierno, así como una sociedad civil dividida y sin liderazgos que puedan aglutinar y constituir un gran frente alternativo.

En éstas condiciones, el único que ya trabaja con toda anticipación para enfrentar el proceso electoral es el Presidente de la República, y aunque su imagen mantiene relativamente buenos niveles de aprobación, en el fondo le mueve un apresuramiento que denota preocupación, él sabe que la elección es una referéndum a su persona y a su administración, él no estará en la boleta electoral, está consciente de su desgaste diario, y de que los aspirantes que tiene en su partido para los distintos cargos de elección popular no son competidores confiables, al menos parece que no le inspiran la confianza que él quisiera.

Es justamente ésta preocupación la que apresura al Presidente a consolidar una estrategia electoral basada en al menos tres componentes:

Primer componente.- Para el Presidente es fundamental no dejar las conferencias “mañaneras” que le han resultado ser un gran escaparate para: mantener la atención de la población, marcar la agenda nacional, alimentar diariamente la esperanza social repitiendo incansablemente que “estamos bien” y que “vamos bien”; al tiempo que le dan la oportunidad de seguir desarticulando vehementemente a sus críticos y adversarios políticos. A todo esto y en su momento, seguramente se sumarán los escándalos mediáticos vinculando a sus adversarios en alarmantes casos de corrupción.

Segundo componente.- Ya reanudó sus giras semanales porque le urge retomar el pulso político del país, hablar con sus liderazgos, ungir candidatos, refrescar su presencia y reavivar las expectativas de aquellos que están perdiendo la confianza en su gobierno, él sabe que su proyecto subsistirá si logra renovar la esperanza en la gente, no por los resultados de su gestión pública. También le urge reposicionar el nombre y colores de su partido, para que sus candidatos se dediquen a repetir incesantemente las consignas y “logros sociales” del Presidente, esos que a dieciocho meses de gestión dice que “lo tienen muy satisfecho”.

Tercer componente.- Al Presidente le urge construir y consolidar la conformación de grandes estructuras político-electorales, ejércitos de incondicionales para enfrentar la elección al más antiguo y puro estilo setentero del Partido Revolucionario Institucional, entre los ejércitos que está consolidando veamos los siguientes:

  • El ejército de los beneficiarios de los programas de ayuda social.

Recordemos que tiene 16 líneas de acción tendientes a distribuir dinero prácticamente en efectivo, entre los programas más destacados figuran: Jóvenes Construyendo el Futuro; Sembrando Vida; Programa para Discapacitados, Programa para personas de la tercera edad, Banco del Bienestar; tandas para el bienestar, entre otros, que de acuerdo al propio Presidente, y a los estudios realizados por algunos especialistas, los beneficiarios podrían alcanzar los 23 millones de ciudadanos, es decir, más de dos terceras partes de los 30 millones de votos que obtuvo en la elección presidencial del 2018. Pero estos no son todos:

  • El Ejército de Organizaciones Magisteriales, obreras y de trabajadores diversos:

Existen diferentes Organizaciones Magisteriales Federales y estatales, y los acuerdos ya están sellados con todas y cada una de ellas, el Presidente los refrendó públicamente liberando a la Maestra Elba Esther Gordillo, y al instruir a sus legisladores federales dar marcha atrás a la Reforma Educativa peñanietista, presumiblemente éstas organizaciones valen 1 millón 673 mil 623 votos, aunque es lógico que no todos los maestros votarán en automático por los candidatos de MORENA, o de sus partidos aliados.

También son parte de este ejército las organizaciones obreras y de trabajadores en general.

Aquí debemos mencionar a los sindicatos de: Petróleos Mexicanos (PEMEX), que cuenta con unos 113 mil trabajadores afiliados; el Sindicato de la Comisión Federal de Electricidad (CFE); que tiene 58 mil 394 afiliados. Trabajadores cuyos líderes acordaron con la 4T mantener sus privilegios a cambio de disciplina y participación política electoral.

No podemos olvidar la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), que ha sido llamada la nueva CTM de México, Organización Corporativa al gobierno que reune a trabajadores agrícolas, industriales y de servicios, esta organización recientemente recibió la concesión exclusiva de proveer la mano de obra para la construcción de diversos tramos del Tren Maya, para la refinería de Dos Bocas, y demás obras del Gobierno Federal, y de los gobiernos estatales afines al Presidente, un pacto que fue sellado ante un auditorio de 20 mil asistentes, el 17 de febrero de 2020, en el marco de la celebración del 10° Congreso Nacional de la organización.

Tampoco podemos dejar de mencionar a la Unión de Sindicatos Mineros-Metalúrgicos y metal-Mecánicos de México (UNASIM), aquellos que representa el Senador Napoleón Gómez Urrutia, una agrupación que según el propio Senador agrupa a 2.5 millones de empleados. De ésta manera el Presidente está sumando y asegurando su influencia político-electoral en gran parte del sector laboral del país.

  • El tercer ejército es el de las organizaciones de comerciantes informales.

La estrategia se basa en la cooptación corporativa de grandes organizaciones populares de la Ciudad de México y principales ciudades de las entidades federativas, el Presidente sabe que la economía informal equivale al 60% de toda la economía nacional, es un sector que va al día, que depende de los permisos, acuerdos y la tolerancia de las autoridades, por tanto, siempre están dispuestos a colaborar con la autoridad en un esquema de intercambio de favores, para estos trabajadores se confeccionó el programa de un millón de créditos de 25 mil pesos, aunque no todos los recursos se pudieron colocar por ésta vía política.

Un ejemplo claro de la construcción de este ejército lo podemos ver en el Estado de Puebla, donde ya se conformó el Movimiento Poblano en Defensa de la 4° Transformación, constituido por: el Círculo de Organizaciones Populares, el Frente Unido Democrático Plan de Ayala, Movimiento Nacional para la Esperanza, el Frente de Trabajadores del Gobierno del Estado, y el Colectivo de Vereficentros, ente otras organizaciones, es un corporativo similar a la CNOP priista que reinó durante los ochentas mediante el aglutinamiento del llamado sector popular urbano. 

El cuarto ejército es el místico-religioso-electoral conformado por los Siervos de la Nación.

Más de 20 mil 600 activistas que pertenecen a la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, cuyo objetivo público es llevar los programas sociales para mejorar las condiciones de vida de la población, no obstante, la misión más importante es llevar puerta por puerta, colonia por colonia y por todo el territorio nacional el mensaje de esperanza del Presidente de la República. La estructura de los Siervos de la Nación es piramidal, y para darnos una idea de su dimensión diremos que tiene 32 Delegados estatales que perciben un sueldo mensual de 122 mil 512 pesos, cada uno (los superdelegados); hay 2 mil 464 coordinadores regionales, cuyo sueldo mensual es de 73 mil 507 pesos, y los 20 mil 611 evangelizadores que reciben 10 mil 217 pesos mensuales, cada uno.

  • El quinto ejército es la nueva burocracia federal.

En toda la administración pública federal se sustituyeron 113 mil trabajadores de distintas dependencias y categorías, hoy esos puestos están ocupados por los encargados de operar administrativamente la 4a Transformación, son trabajadores con más cualidades de activistas políticos que de técnicos profesionales especializados, salvo honrosas excepciones que siempre y en todos los casos que hemos señalado las habrá, lo importante es que los servidores públicos de la federación, en su gran mayoría, son fieles a la figura presidencial y a su proyecto cualquiera que éste sea.

El Presidente es un animal político, todo lo que hace lleva una intensión política para fortalecer su poder y control social absoluto, y no va a sucumbir ante la legalidad institucional, algún día lo dijo consciente o inconscientemente, “al diablo con las instituciones”, por eso, y sin que por ahora le pertenezcan, va a trabajar para obtener el máximo apoyo electoral de dos ejércitos más, el sexto y el séptimo:

  • El sexto es el ejército formal y la Organización Policial.

Aquí debemos considerar a las fuerzas armadas integradas por el Ejército, la Marina Armada de México, la Guardia Nacional, las Policías Estatales y Municipales afines, recordemos que los soldados de hoy son constructores de aeropuertos, proyectos ferroviarios, de sucursales bancarias, caminos y carreteras, y desde luego, también tendrán una misión electoral al lado del jefe máximo, esto no implica que todos lo hagan, pero no por nada son los beneficiarios presupuestales de las obras emblemáticas de la 4T.       

  • El séptimo ejército es el Jinete Rojo del Apocalipsis, el de la guerra.

Es el mismo que de años atrás mantiene azolada a la sociedad mexicana y que hoy goza de una tregua nunca antes concedida, trabaja con cierta discreción para no extremar los niveles de rudeza, aunque los crímenes contra la sociedad no cesan, van en aumento, recientemente vimos actos relevantes como la supervisión de obra en Badiraguato, y la Ley de Amnistía para la mano de obra calificada.

Al Presidente no le preocupa tanto la salud de la sociedad, tampoco la seguridad, ni la economía de las familias mexicanas, mucho menos el tejido productivo que sostiene al país; le obsesionan las elecciones y el poder, y sabe que en México votará en promedio el 60% de un padrón electoral de 93.5 millones, él quiere tener en sus ejércitos el 60% de los votantes, busca al menos el refrendo de los 30 millones que votaron por él; de ésta manera sus posibilidades de triunfo estarían aseguradas, pues el 40% restante, se dividirá entre los candidatos de los 13 partidos políticos que conformarán la oposición. Mientras más se divida la oposición, mejor para el presidente.

J. Lauro Sánchez López

J. Lauro Sánchez López

Lic. en Economía y Filosofía, Puebla, Mex.